Desde que me mude a Parque Patricios, cada vez que paso por la esquina de Av. Entre Ríos y 15 de noviembre, indefectiblemente mis ojos apuntan a las vidrieras, casi detenidas en el tiempo, de la Antigua Casa Londei .
Entre ropa de niños y damas, asoman libros antiguos, mostradores vidriados de madera oscura y vitrinas con sombreros antiguos en lo alto, que remiten a recuerdos de épocas felices.
Finalmente y después de casi 6 años de mirar de reojo y con un propósito solido, el de buscar una prenda del pasado, me aventure a entrar. En el salón me recibió Alejandro, un señor afable, delgado y canoso, con un andar tranquilo y una hola amigable.
No había lo que fui a buscar, o tal vez si, porque termine trayéndome una historia entrañable para compartir.
Casa Londei donde 1 peso vale 6
La casa Londei nació como fabrica de sombreros. Funcionaba en Av. Entre ríos 2084 casi esquina Rondeau. Si bien no hay datos exactos de su inauguración, se especula que abrió antes del 1900.
Como vecinos tenia a la “Compañía Pasteurizadora lda” y a la empresa láctea “La Martona” que ocupaba gran parte de la manzana.
Su propietario, Aristotilé Londei , un inmigrante italiano, estaba casado con Isabel y era padre de Adolfo, Ángel y Arquímedes este ultimo nacido en 1910.
El 22 de noviembre de 1918, se mudan a un nuevo local que también tenía vivienda, en la esquina de Av. Entre ríos y Armonía, calle que con los años pasaría llamarse 15 de noviembre de 1889. Ambos locales estaban ubicados en el barrio de San Cristóbal, luego con el correr de los años y la creación de nuevos límites, el primero paso a ser parte de Constitución y el segundo de Parque Patricios.
En el local viejo se convirtió en una lechería “la Martona” y posteriormente oficinas de la misma empresa, en la actualidad es un supermercado.
El nuevo Local más amplio, contaba no solo con una vivienda en la parte trasera del local, al cual solo se accede por el propio local, sino también un sótano de 97 metros cuadrados. Con tres entradas, una por Av. Entre Ríos, la segunda justo en la esquina y la tercera por 15 de noviembre, esta ultima destinada como ingreso exclusivo al taller de confección de sombreros.
Sobre el local un edificio de departamentos y a sus espaldas (sobre combate de los pozos) los cuarteles de sanidad y hospital militar.
Con el paso de los años, el local ya era una consolidada empresa familiar. Adolfo y Arquímedes atendían a los distinguidos clientes en busca de sombreros, mientras Ángel se dedicaba exclusivamente a confeccionarlos.
Sobre una de sus entradas, tenía un cartel con el slogan “Casa Londei donde un peso vale 6”. Años más tarde otra tienda usaría el slogan pero un tanto devaluado, “Casa Muñoz, donde 1 peso vale 2”.
Club atlético Londei
El micro mini estadio no estaba para nada improvisado y contaba con un claro reglamento. Un arquero de cada equipo (que no podía salir de su puesto) y dos jugadores por conjunto. Los arcos contra las paredes (una daba a combate de los pozos y la otra a Entre Ríos) y los limites la escalera de acceso a la derecha y las columnas de sostén de la izquierda sobre 15 de noviembre. El espacio que quedaba entre las columnas y la pared era utilizada como tribuna, para los espectadores que acompañaban el partido con bebidas y una mesa con picada.
Eran habituales los picados del sótano y más de un cliente se sorprendió al escuchar efusivos gritos de gol que provenían de las entrañas del comercio.
Con los años, allá por 1950, se adquirió una heladera siam, que fue colocada en el sector de confección de sombreros y que estaba siempre cargada de bebidas, no solo para refrescar al obrero (las maquinas a motor daban mucho calor) sino también a los jugadores e hinchas. Hoy la vieja heladera siam, testigo indiscutible de aquellas épocas, sigue en funcionamiento en el mismo lugar y sin nunca haberla tenido que llevar a reparar.
Cambia,
todo cambia.
Llegados los años 50 Adolfo, el mayor de los hermanos fallece, si bien para ese entonces ya tenía un heredero, a este nunca le intereso el negocio familia.
Arquímedes se había casado en 1951 y su familia
estaba compuesta por su esposa Haydee y
dos hijos, Laura nacida en 1953 y Alejandro en 1956.
En 1955 la tienda pasa de ser exclusivamente sombrerería a incorporar ropa de Hombre.
Angel, el sombrerero, permaneció soltero, viviendo junto a la familia de su hermano hasta su fallecimiento en 1963. Ese año, los sombreros marca Londei dejaron de fabricarse definitivamente.
Sin embargo siguieron vendiendo este artículo hasta 1968. Los nuevos sombreros, eran fabricados con las antiguas maquinas, por Carlo De Lucia, respetado artesano cuya marca figuraba en las piezas que realizaba. Era reconocido porque supo fabricar los sombreros para la tienda Gatt & Chavez, luego que esta cerro, Carlo se retiro del negocio y Casa Londei se convirtió definitivamente en un local de venta de ropa.
Viendo pasar la historia
Los años 70 serian trascendentales en la historia del barrio y la ciudad de Buenos Aires.
El club Barracas central muda su sede de la calle Vélez Sarsfield 67 y se aleja del barrio.
En 1973 y luego de permanecer abandonado por algún tiempo, el Hospital Militar que en 1940 se transforma en Hospital Nacional Central para Enfermos Tuberculosos, pasa a es rescatado de la demolición y se convierte en el CENARESO (Centro Nacional de Reeducación Social).
Ese mismo año, el 6 de septiembre de 1973 el comando de sanidad seria blanco de un ataque del ERP. Durante la toma por parte de 14 miembros de esta agrupación, dos conscriptos logran escapar e intentan dirigirse a la comisaria en busca de ayuda, en el camino se encuentran con un patrullero de la Policía y este busca ayuda en La Martona, utilizando los camiones transportadores de leche para cerrar el paso y evitar el robo de armamento y vehículos militares. El conflicto termino con militares y civiles muertos y vecinos en vela conmocionados.
En 1975 el predio usado como arsenal de guerra, se destina a la construcción del Hospital de Pediatría Garraham. Obra que quedaría parada por el golpe militar y se retomaría en 1984 para finalmente inaugurarse en 1987.
En 1976 el Intendente Cacciatore planea la construcción de la autopista 9 de julio sur que afectaría a los barrios de Constitución y San Cristóbal. También en ese periodo se pone en marcha La Ley de Normalización de Locaciones Urbanas dejando un tendal de viviendas desocupadas. Junto con la emigración de vecinos a la provincia de Buenos Aires, vendría la de fabricas como la Martona, La compañía Pasteurizadora y el Molino Argentino que se encontraba en la calle en Solís y 15 de Noviembre (en 1919 en parte de los terrenos de la fabrica que daban a la calle Pedro Echague, funciono el club Hindú creado por Domingo Badino fundador del molino, hasta su expropiación en 1955 para convertirse en cede de los juegos evita).
En 1979 se inauguraba el nuevo edificio de la Cárcel de Caseros que había comenzado a construirse en 1969 y seria demolido entre 2001 y 2007. Hoy en su lugar está el archivo General de la Nación.
Nuevos Aires
Entrados los años 80 y con la nueva Geografía urbanística varias líneas de colectivo comienzan a pasar por 15 de Noviembre y Entre Ríos, aumentando la circulación del barrio y la visibilidad del Local y La antigua casa Londei se renueva totalmente.
Arquímedes cede la administración de la empresa familiar a su hijo Alejando quien con la ayuda de su hermana mayor Laura traen ideas nuevas. Es así como las vidrieras se engalanaron con letras doradas que enaltecían el apellido Familiar.
En 1986 la familia Londei recibe a un nuevo integrante llamado Augusto (es bautizado según la tradición familiar de llevar un nombre con A) hijo de Alejandro y su esposa Liliana.
Para 1988 y con el Hospital Garraham recién inaugurado, se suma al inventario la ropa de niños y posteriormente la de dama.
Diez años después, en 1998 a los 88 años fallece Arquímedes.
100 años de historia
En 2007 y por consecuencia de la tragedia de cromañón, ocurrida el 30 de Diciembre de 2004, fallece a sus 21 años Augusto.
Alejandro invadido por la desolación y una profunda tristeza siente que con la partida de Augusto se termino el negocio familiar ya que el, ahora sin heredero, es el ultimo Londei.
Su hermana permanece ayudándolo en el negocio hasta 2012. Alejando lo mantiene abierto pero ya no con las ganas de siempre.
Por la bronca y la tristeza se deshase de parte de la historia familiar y decide no dejar rastros de lo que alguna vez fue.
Epilogo
La gente pasa y mira el interior y las vidrieras. Siempre algún vecino o amigo entra a conversarle. Alejandro está lleno de atractivas historias del barrio para contar, a pesar que se excusa que el de las historias era su padre y el no le prestaba mucha atención cuando las contaba, por eso no se las acuerda bien algunos detalles.
Después de decidirme a entrar y charlar brevemente con él, le propuse entrevistarlo al día siguiente para que me contara la historia del lugar y acepto. Volví armada con grabador, anotador y cámara, porque sentía que había una gran historia y no podía perderme nada. Lo que perdí fue la noción del tiempo, no se cuantas horas estuve en ese túnel del tiempo. Me mostró el sótano, la Siam, bajo los sombreros por pedido mío, en el lote había un “De Lucia” y note que los viejos ranchos no tenían la etiqueta y supe el porqué. Cuando llegue a casa me propuse buscar alguna prueba de ese pasado que Alejandro había intentado borrar. Fue así como me tope con “La baulera del Criollo” y la foto de un autentico sombrero Londei. Dispuesta a indagar más me contacte con Jonathan, el propietario de la tienda virtual dedicada a la venta de sombreros antiguos. Le pregunte por el chambergo y me contó que se había vendido enseguida, no recordaba su origen y que esa marca era una “figurita difícil” de conseguir. Le pedí si podía usar sus fotos y me respondió que si. Era muy probable que aquel fuera el último Londei.